
En la Red están circulando estos diez mandamientos para odiar la lectura o decálogo del mal lector. Son consejos que los padres o los maestros dan a los niños para intentar inculcarles el hábito de la lectura y que algunos estudios de pedagogía han demostrado que son contraproducentes.
1.- Niño, lee; no veas la televisión.
2.- Niño, lee; para que aprendas gramática y redacción.
3.- Los libros son verdad; los comics son violencia y maldad.
4.- Niño, lee libros de conocimiento; no sólo cuentos.
5.- Niño, saca la moraleja. Todo libro una lección enseña.
6.- Desarrolla tu inteligencia y escribe el resumen del libro en tu libreta.
7.- No juegues: coge un libro y lee.
8.- El libro es educación, y nada de juego y diversión.
9.-Como sigas así de inquieta, te mando a la biblioteca.
10.- Yo leería libros de gran calibre,… si tuviera tiempo libre.
El sentido común nos dice que en estos mandamientos se toma la lectura como castigo u obligación, cuando que precisamente es necesario desmitificar a los libros, volverlos objetos cercanos y cordiales. Obligar a un burro a tomar un libro es fácil como lo pinta Goya en sus Caprichos, pero hacer que entinda... es otra cosa.
Distintos blogs lo han reproducido sin dar crédito al autor. Luis Olivera Marañón lo citó sin dar el crédito en un artículo llamado “Devoradores de libros” publicado el 20 de mayo de 1999 en
Noticias molestas (
http://liberalismogallego.blogspot.com/2006_12_01_liberalismogalleg...), reseñado por la Universidad Panamericana (
http://www.up.edu.mx/Default.aspx?doc=12811) y reproducido en Catholic.net (
http://es.catholic.net/educadorescatolicos/694/2406/articulo.php?id...). Es probable que la reaparición del texto de Olivera haya motivado que se publicara el 7 de marzo de 2009 Graze en
Tirando de la hebra (
http://tirandodelahebra.blogspot.com/2009/03/diez-mandamientos-para...) y el 20 de mayo de 2009 David Nuñez en
Laguna de Tollón (
http://ieslagunatollon.blogspot.com/2009/05/diez-mandamientos-para-...).
Lo cierto es que el texto pertenece a Mercedes Falcón Ramos que lo dio a conocer en una ponencia presentada en el II Seminario de Literatura Infantil y Juvenil “Escribir, para niños” en Quito, Ecuador, en marzo de 1993 y que luego lo publicó en
Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil núm. 69, Barcelona, febrero de 1995.
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